La década perdida de Aguirre, los 10 años ganados por Alonso y el explosivo crecimiento de Medina

El Comité Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) definirá el martes el nombre de quien reemplazará a Óscar Washington Tabárez como entrenador de Uruguay. Los tres nombres que tienen en la mesa son los de Diego Alonso, Diego Aguirre y Alexander Medina. Uno de ellos será designado por un plazo que aún deben determinar pero que entienden en el ejecutivo que debería ser hasta 2026 porque quieren desarrollar un plan a largo plazo.

Los tres candidatos, que finalmente que ingresaron en la consideración tras la decisión del argentino Marcelo Gallardo de continuar en River Plate por un año más y descartar la propuesta de Uruguay, son tres entrenadores que tienen diferente recorrido, edades y llegan en una etapa de su carrera en distintos niveles.

Mientras Aguirre se perdió la última década y está en bajada, Alonso, que lleva 11 meses sin dirigir acumuló 10 años de crecimiento y consolidación con títulos internacionales en el fútbol mexicano y en la MLS y Medina protagonizó una carrera como DT de Primera relámpago en los últimos cuatro años, lleva 30 meses en Talleres y es, después de Gallardo, el más destacado del fútbol argentino.

Así llegan los candidatos a la definición:

La década perdida de Aguirre: eligió la ruta del dinero y postergó su consolidación deportiva

En 2011, en pleno crecimiento y consolidación como entrenador, Aguirre apuntó al mundo árabe. Atrás de la decisión tenía dos razones. Por un lado estaba impulsado por una oferta millonaria, con la que justificó abandonar Peñarol en el inicio de la temporada 2011-2012 y cuando Damiani le había dado carta libre en el club para empezar a impulsar su proyecto deportivo. Por otro, entendió que aquella experiencia podía tratarse de una puerta de entrada a Europa para terminar de consolidar su crecimiento.

Una década después, Aguirre facturó una cifra millonaria que ningún otro entrenador uruguayo pudo recaudar en el mismo tiempo de trabajopero quedó lejísimos del sueño de afianzar con grandes proyectos deportivos en ligas de elite su carrera internacional como entrenador.

Diego Aguirre en Inter de Porto Alegre, club al que llegó en junio y se despide este jueves

Después de haber dado sus primeros pasos en Carrasco Lawn Tennis la Liga Universitaria, Diego Aguirre tuvo su salto a la fama con el novel Plaza coloniense en 2002, con el que generó una transformación futbolística, clasificó a la Liguilla y lanzó la carrera de Diego Lugano, su amigo, quien impulsa su candidatura a la selección. Esa actuación le abrió las puertas en Peñarol, donde fue ídolo como jugador.

En su primera temporada con los aurinegros, en 2003, mostró su personalidad, cuando dejó a Pablo Bengoechea en el banco de suplentes y marcó el final de la carrera del capitán que hizo historia. Fue campeón, cortó el tricampeonato de Nacional y le dieron crédito para otra temporada, pero estuvo lejos de repetir el título y lo cesaron.

Luego, en Aucuas acumuló su primera experiencia internacional, sin suceso, y volvió a Uruguay para dirigir a Wanderers y llevarlo a la Libertadores.

Eso habilitó que Tabárez le diera un espacio en la selección sub 20 y con una generación con destacados futbolistas fue eliminado en cuartos de final del Mundial de Egipto.

Volvió a Peñarol en dos etapas más, en 2009-2010 para ganar el Uruguayo con una remontada histórica, y en 2011 para culminar segundo en la Libertadores. En este último período intentó sepultar los sueños de otro ídolo histórico del club, Pacheco, a quien mandó a retiro para el inicio de la temporada 2011-2012. Tony fue a Wanderers, Aguirre comenzó la temporada en Peñarol y a los tres partidos emigró al fútbol árabe atrás de un contrato millonario. Un año después, Pacheco volvería a Peñarol para ser campeón, jugar tres temporadas más y despedirse de otra forma del club.

Hasta ese 5 de setiembre de 2011, cuando decidió dejar Peñarol, la carrera de Aguirre estuvo marcada por los éxitos en Peñarol, los títulos de 2003 y 2009-2010 y el segundo puesto de la Libertadores 2011. Lo que siguió después de aquel 2011 para Aguirre fue la década perdida para la Fiera.

En su mejor momento como entrenador, reconocido en Uruguay con apenas 46 años, eligió la ruta del dinero antes que la de la consolidación deportiva. De esa forma Aguirre se diluyó en la liga de fútbol de Catar, donde trabajó cinco años en dos etapas, en un torneo de segundo orden, que paga contratos millonarios pero que está lejos de ser un trampolín deportivo.

Tanto es así que en su página web oficial, que está actualizada hasta 2021 concluye el desarrollo de su trayectoria destacando su crecimiento hasta 2011 y su partida a Catar, donde fue tercero en la primera temporada en el fútbol árabe y mejor entrenador, pero de allí en más muestra fotos de sus pasajes por Atlético Mineiro, San Lorenzo, San Pablo y el fútbol árabe y un texto que no continúa relatando su crecimiento sino detallando lo siguiente: “Siempre voy a más. Me veo dirigendo a equipos grandes, peleando cosas importantes. Me estoy preparando para eso”. Aunque no lo pudo materializar.

En esta década perdida para Aguirre volvió al fútbol de Brasil en cuatro etapas, con cortos pasajes sin buenos resultados y rápidas salidas: 

1) Inter, de diciembre de 2014 a agosto de 2015, cuando fue cesado cuatro días antes de jugar el clásico contra Gremio y luego de quedar eliminado de la Copa Libertadores en semifinales con Tigres de México y acumular malos rendimientos y resultados.

2) En diciembre de 2015, Aguirre tomó la conducción de Atlético Mineiro y cinco meses después salió del club tras la eliminación del equipo de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante São Paulo.

3) Desde marzo a noviembre de 2018 en São Paulo, en el período en el que su amigo Lugano tenía el cargo de superintendente de Relaciones Institucionales del club. Aguirre se retiró de común acuerdo con los dirigentes, cinco fechas antes de terminar el Brasileirão. De los últimos nueve partidos había ganado solo uno.

4) Inter desde junio de 2021. Firmó contrato hasta diciembre de 2022, pero, según los medios brasileños, la vinculación con los colorados se puede terminar este jueves porque perdió cuatro de los últimos cinco partidos y está prácticamente eliminado de Copa Libertadores y Copa Sudamericana.

A los 56 años y con 20 como entrenador, Aguirre está en la mesa de candidatos a dirigir a Uruguay, pero carga con la última década en la que priorizó recorrer la ruta del dinero en el fútbol árabe y renunció (o descartó) la posibilidad de consolidar su crecimiento deportivo con éxitos sostenidos en ligas más reconocidas en el mercado Sudamericano.

Los 10 años ganados por Alonso

En aquel mes de setiembre de 2011 en el que Aguirre decidió emigrar a Catar, Alonso inició su carrera como entrenador. Sin grandes éxitos pasó por Bella Vista, Guaraní de Paraguay, estuvo en Peñarol ocho partidos (ganó un partido) y volvió a Paraguay para dirigir a Olimpia. Finalmente, 2014 marcó el inicio de su despegue y consolidación en el fútbol en las grandes ligas de América, con dos títulos en Concacaf, un tercer puesto en un Mundial de Clubes y en 2019 fue el 12° mejor entrenador del mundo.

Cinco temporadas en el fútbol de México, en Pachuca (cuatro años) y Monterrey (uno), le terminaron de abrir las puertas grandes del fútbol en la poderosa liga mexicana.

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Diego Alonso en Inter de Miami, donde dirigió hasta enero de este año

Tal fue su repercusión internacional que en 2019 lo buscaron Boca y Racing de Argentina, pero se lo llevó David Beckham para su equipo de la MLS, el Inter, al que dirigió entre 2019 y enero de este año.

Fue campeón mexicano en 2016 y conquistó la Liga de Campeones (o Concachampions) de Concacaf con los dos equipos que dirigió, Pachuca (2016) y Monterrey (2019).

En los dos casos clasificó al Mundial del clubes, el primero lo dirigió en 2016, en el que fue tercero. La segunda vez no lo dirigió debido a que ya había emigrado a la MLS.

En junio de 2019, en el ranking de la web inglesa Football World Ranking de los mejores entrenadores del mundo, Alonso figuraba en el lugar 12. El primero era Ernesto Valverde (Barcelona) y el segundo Marcelo Gallardo (River Plate). El mejor uruguayo que le seguía era Diego López, en Peñarol, quien figuraba en el lugar 204.

A sus 46 años, la misma edad que Aguirre en 2011 (en su mejor etapa), lo encuentra en el punto de madurez, con su consolidación deportiva en el poderoso fútbol azteca.

En una entrevista que le realizaron en 2014, cuando llegó al fútbol mexicano, Alonso se definió de la siguiente forma: “Desde el primer día que empecé a entrenar me fue natural hablar en el vestuario, ése es mi lugar y nunca tuve problemas para esto. Soy más entrenador que director técnico, me gusta más convivir con el futbolista. Asimilo bien ser el encargado de todo, lo esperaba todo el tiempo y nunca he visto que algo se me haga raro”. Y definió que es “enérgico” a la hora de trabajar. “Cuando toco el silbato, se paraliza el mundo para mí y para todos mis futbolistas”, subrayó.

Además, dijo que evita las modas y que tiene su propia identidad para plantar a su equipo en la cancha.

La explosiva carrera del Cacique Medina

A sus 43 años, Medina es el que tiene menos pergaminos, menos trayectoria y menos puntos en la tabla de consideraciones, sin embargo, los vertiginosos 30 meses que vivió en el fútbol argentino dirigiendo a Talleres de Córdoba potenciaron sus comienzos al punto de transformar en explosivo su crecimiento y la consideración que tienen sobre el uruguayo en el poderoso fútbol de AFA.

Tras desempeñarse como técnico de Tercera división de Nacional, en 2018 debutó en el primer equipo de los tricolores. Ganó dos títulos, el Apertura y el Intermedio. Fue vicecampeón del Uruguayo.

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Alexander Medina lleva 30 años recogiendo elogios en Talleres de Córdoba

Su carrera continuó en Córdoba donde en este mes de diciembre lleva dos años y medio al frente del equipo que es sensación en el fútbol argentino.

Talleres está segundo en el campeonato argentino, detrás del River de Gallardo, y este miércoles perdió la final de la Copa Argentina por penales, luego de igualar 0-0 en los 90 minutos. Era la primera vez en su centenaria historia que este equipo jugaba una final.

En 30 meses en Talleres consiguió algunos registros que le permiten ser una de las sensaciones del fútbol argentino.

Es uno de los tres técnicos con mayor permanencia en el mismo equipo en el fútbol argentino entre los 26 que juegan en Primera. Hace 30 meses dirige a Talleres. Está detrás de Marcelo Gallardo, que llegó a River Plate en 2014, y de Luis Zubeldía quien en setiembre de 2018 firmó con Lanús. El Cacique llegó a Córdoba en junio de 2019.

Le ganó a los cinco grandes de Argentina y tiene una estadística favorable. Ante San Lorenzo, Boca, River, Racing e Independiente tiene un historial con14 partidos, ganó ocho, empató tres y perdió tres.

Este año fue elegido mejor entrenador de agosto en el fútbol argentino. Además lo distinguieron como el mejor de la fecha en varias ocasiones en la actual temporada y tiene un cuerpo técnico de trabajo en el que dirige a 19 personas.

En lo previo aparece un escalón más abajo que Alonso y Aguirre en la consideración del ejecutivo, pero cuando presente su proyecto para la selección ante los neutrales tendrá la oportunidad de convencerlos que con 43 años está listo para asumir el desafió de la selección, igual que Óscar Washington Tabárez en 1988 (tenía 41 años) o Daniel Passarella en 1999 (tenía 46).

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La década perdida de Aguirre, los 10 años ganados por Alonso y el explosivo crecimiento de Medina

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