El plan para transformar al golf del histórico Gerg Norman

En sus días como jugador, Greg Norman siempre destacó en el campo de golf. Apodado “the Shark” (El tiburón), el australiano pasó 331 semanas como el número uno del deporte en las décadas de 1980 y 1990. Con su característico sombrero de paja y  su agresivo estilo de juego, Norman era una figura peculiar en un deporte que, de otro modo, sería rígido y conservador.

Ahora, con el respaldo del financiamiento de Arabia Saudita, pretende transformar una vez más el antiguo juego. El mes pasado, Norman fue nombrado director ejecutivo de LIV Golf Investments, una nueva compañía de propiedad mayoritaria del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF, por sus siglas en inglés), el fondo soberano saudita de 450 mil millones de dólares (mdd).

El objetivo autoproclamado de la compañía es revolucionar este deporte, atrayendo a los mejores golfistas del mundo a una serie de nuevos torneos y desafiando sus actuales estructuras de poder.

Al igual que la Indian Premier League y el formato T20 más corto estimuló el cricket con la creación de un nuevo torneo que genera miles de millones de dólares en ingresos de medios y patrocinios, LIV y sus patrocinadores creen que el golf está listo para las fuerzas disruptivas de las nuevas ideas y el dinero.

“El lado comercial del golf está creciendo, el lado de la difusión del golf está creciendo, pero el golf ha estado atrapado en la misma caja desde hace (más de 50) años”, dice Norman. “La competencia es lo mejor del mundo para todos”.

El nombramiento de Norman se anunció junto con el compromiso de la LIV de invertir 200 mdd en el Asian Tour, el organismo que organiza los torneos de golf en su continente. La magnitud de la inversión provocó una gran conmoción en el mundo del golf, ya que el Asian Tour se percibía hasta ahora como el “hermano pequeño” de sus grandes rivales, según Cho Minn Thant, comisionado y director ejecutivo del Asian Tour.

Establece un nuevo y poderoso competidor de los gigantes del deporte, el PGA Tour estadunidense, el circuito más importante y rico del mundo, y el European Tour.

La inversión de LIV llega en un momento oportuno para el golf. Después de años de participación decreciente en mercados clave como Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, la pandemia estimuló un nuevo interés por un juego al aire libre que puede practicarse con distanciamiento social.

Con un ojo puesto en el torneo de cricket IPL -que se construyó en torno a una serie de franquicias de equipos completamente nuevos- Norman dice que LIV está considerando un plan para introducir más formatos de equipo en un deporte que se basa en gran medida en las competiciones individuales.

Aunque se cree que algunos de los principales jugadores están considerando la posibilidad de unirse a una competición de este tipo, los rumores sobre una posible Saudi Golf League (Liga de Golf Saudita) fueron recibidos con hostilidad por algunos miembros del deporte. La estrella irlandesa Rory Mcllroy criticó la perspectiva de una liga disidente como una “forma indebida de ganar dinero”.

LIV representa la última de una serie de inversiones deportivas de Arabia Saudita, que forma parte de sus esfuerzos por diversificar el reino, rico en petróleo, alejándolo de los combustibles fósiles. El PIF encabezó la adquisición de 305 millones de libras del Newcastle United, el club de futbol de la Premier League inglesa, mientras que el primer Gran Premio de Arabia, que se celebrará en Jeddah el próximo mes de diciembre, ayudará a determinar el ganador del campeonato mundial de Fórmula 1 de este año. Boxeadores, futbolistas y golfistas de élite han competido en el país en los últimos años.

Los críticos dicen que Arabia Saudita sigue el libro de tácticas adoptado por sus vecinos de Medio Oriente, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, de utilizar los deportes favoritos del mundo para “sportwash” (lavar su reputación con el deporte), distrayendo del historial del país en materia de derechos humanos, el asesinato del periodista Jamal Khashoggi por agentes saudíes en 2018, y sus operaciones militares en Yemen.

Grant Liberty, la organización de derechos humanos, estima que Arabia ha invertido 1 mil 500 millones de dólares en deporte en los últimos años, todo ello “para lavar el tufo de los asesinatos y la brutalidad que pesa sobre el régimen de MBS (Mohammed bin Salman)”.

Norman insiste en que su participación en LIV tiene su origen en el deseo de hacer crecer el deporte. “No, no me han utilizado para hacer ‘sportwashing’ porque he estado en Arabia Saudita y he visto los cambios que se han producido”, afirma. “Todos los países han hecho cosas horrendas en el pasado…simplemente veamos a Estados Unidos con el racismo, por ejemplo, está tan arraigado aquí que es feo”.

Independientemente de las motivaciones, la empresa respaldada por Arabia Saudita puso en marcha una batalla para dar forma al futuro del juego que enfrenta a la clase dirigente del golf con blazer contra rebeldes bien financiados. En una señal de la dura competencia que está surgiendo, a los jugadores del PGA Tour, con sede en EU, se les advirtió que podrían recibir prohibiciones de por vida si se unen a las competiciones disidentes.

“Tienes algunas personas con mucha determinación que están muy interesadas en proteger lo que creen que es la posición, y los disruptores (respaldados por Arabia Saudita)”, dice Chip Brewer, director ejecutivo de Callaway, la compañía de campos y equipos de golf. “No creo que sea ni siquiera sea una guerra fría, creo que es una guerra caliente”.

Cambio de lealtades

El Old Course de St Andrews es el campo de golf más antiguo del mundo, ampliamente considerado como la “cuna del golf”. El primer registro escrito del juego en Escocia es un documento de 1457 en el que Jaime II, rey de Escocia, prohibía el deporte porque era una distracción del tiro con arco.

El Royal and Ancient Golf Club de St. Andrews, organismo rector del golf fuera de Estados Unidos y México, sigue teniendo un papel importante en este deporte. El R&A redacta las reglas y organiza el Open Championship (el Abierto Británico), que comenzó en 1860 y es el campeonato Major más antiguo del juego.

Martin Slumbers, director ejecutivo de la R&A, sostiene que el juego puede crecer dentro de la estructura existente. “No creo que necesitemos un evento disruptivo”, afirma.

Distingue entre las propuestas de LIV para crear ligas de golf disidentes y las iniciativas como el patrocinio de la compañía petrolera Saudi Aramco del Ladies European Tour, el grupo de golf femenino del que Slumbers es miembro del consejo directivo. “Creo que hay una diferencia entre querer invertir y apoyar dentro de la estructura actual y querer ser un disruptor”, dice.

La otra base de poder dentro del golf mundial se encuentra en EU, que alberga el Masters de Augusta, el US Open y el PGA Championship, los otros tres campeonatos “majors” del golf. El primer US Open se celebró en 1895 y la popularidad de este deporte creció a lo largo del siglo XX, sobre todo después de la segunda guerra mundial.

El US PGA Tour se creó en 1968 y se ha convertido en el circuito preeminente de este deporte. Estructurado como una organización benéfica exenta de impuestos en Estados Unidos, sus ingresos anuales pasaron de 3.9 millones de dólares en 1974 a 229 millones de dólares en 1993, y proyecta unos ingresos de 1 mil 500 millones de dólares para el próximo año.

El PGA Tour compite duramente para preservar su condición como destino preferido de los jugadores, aumentando el dinero de los premios y otros incentivos financieros, al tiempo que advierte a los jugadores sobre las consecuencias de jugar en competiciones disidentes. En memorando que se envió a los miembros el 22 de noviembre, Jay Monahan, comisionado del PGA Tour, dijo que el circuito aumentaría el dinero de los premios anuales en un 16 por ciento, hasta los 427 millones de dólares en 2022. En total, el tour espera destinar el 55 por ciento de sus ingresos el próximo año a los jugadores.

El PGA Tour está más fuerte que en cualquier momento de nuestra historia y el juego del golf tiene un impulso sin precedentes”, dijo Monahan en un comunicado enviado por correo electrónico. “Estamos posicionados para crecer más rápido en los próximos 10 años que en cualquier otro momento de nuestra existencia”.

Anteriormente, el único rival real de la PGA era el European Tour, un circuito de torneos rival. Esa dinámica cambió fundamentalmente cuando los dos grupos anunciaron una nueva alianza estratégica en noviembre de 2020, en la que el PGA Tour acordó invertir una participación del 15 por ciento en la empresa de producción de medios del European Tour por 85 millones de dólares, aportando un capital muy necesario tras la pandemia.

“De un día para otro, pasaron de ser competidores a socios”, afirma Keith Pelley, director ejecutivo del European Tour, que describe el acuerdo como “oportuno” más que defensivo. “Es tan solo el principio”. En un movimiento diseñado para atraer y conservar a los mejores jugadores, Pelley también firmó un acuerdo histórico de derechos de nombre con DP World, patrocinador desde hace tiempo, que le permitirá aumentar su fondo de premios hasta 140 millones de dólares.

Una de las víctimas ha sido la gira asiática, que durante las dos últimas décadas ha aprovechado la creciente popularidad de este deporte en la región. El crecimiento de la gira asiática se favoreció por una asociación estratégica con el European Tour, que se firmó por primera vez en 2016 pero que expirará a finales de año.

“Durante mucho tiempo estuvimos alineados con la gira europea”, dice Thant. “Y se trataba de proteger al resto del mundo del PGA Tour. Ahora se puso de cabeza, y el European Tour y el PGA Tour trabajan juntos”.

Los cambios en las alianzas dentro del golf mundial presentaron una oportunidad a los esfuerzos respaldados por Arabia Saudita.”Teníamos ganas de valernos por nosotros mismos, trabajando con un inversor de la región asiática”, dice Thant.

¿Un deporte de equipo?

Norman propuso por primera vez un World Golf Tour disidente en 1994, pero el proyecto recibió poco apoyo en aquel momento. “Realmente no ha pasado nada” en la forma en que se ha estructurado el juego en más de medio siglo, dice.

Eso podría cambiar con la inversión de LIV, que respalda una serie de 10 eventos lucrativos que se llevarán a cabo en el Asian Tour durante la próxima década y dice que está estudiando “hacer inversiones estratégicas” en todo el deporte.

Pronto podrían surgir planes de mayor envergadura. Una de las ideas que LIV está explorando son los formatos por equipos. El golf ya cuenta con un pequeño número de eventos exitosos basados en equipos, incluyendo la Ryder Cup, que dirige la PGA of America y la Ryder Cup Europe. La Solheim Cup, el equivalente femenino, la organiza el Ladies European Tour y la US Ladies Professional Golf Association. En ambos torneos, los equipos que representan a Europa y Estados Unidos compiten entre sí.

Pero la estructura del golf implica que no se pueden comprar ni vender los equipos. A diferencia del futbol y el basquetbol, los golfistas son contratistas independientes. Trabajan para ellos mismos, mientras que los circuitos organizan las competiciones, agrupan los derechos de los medios y monetizan la cobertura. A pesar de la aparente independencia de los jugadores, suelen necesitar el permiso de su circuito afiliado si quieren jugar en circuitos rivales.

Norman sostiene que este modelo es una oportunidad financiera desaprovechada. “Uno observa el valor que se ha generado en otros deportes, para otros jugadores y otras franquicias”, dice. “El golf nunca ha reconocido eso ni ha tenido la capacidad de captar ese mercado”.

Los equipos deportivos más grandes del mundo pueden tener una valoración de miles de millones de dólares. El Manchester United, el equipo de la Premier League inglesa, cotiza en la Bolsa de Nueva York en unos 2 mil 500 millones de dólares. Norman afirma que la Indian Premier League, que se puso en marcha en 2008, muestra cómo las nuevas franquicias deportivas pueden aumentar rápidamente su valor cuando están respaldadas por enormes acuerdos de transmisión y aumento de audiencias. El mes pasado, la empresa de capital riesgo CVC Capital Partners y el magnate indio Sanjiv Goenka gastaron un total de 1 mil 700 millones de dólares en la compra de los dos nuevos equipos que se incorporarán a la competición el año que viene.

“Sería tonto de nuestra parte no echarle un vistazo”, dice Norman sobre la inversión en competiciones por equipos. “Vemos lo que el deporte como clase de activo ha hecho por los valores de las franquicias, los propietarios y los aficionados…pero para ir por ese camino hay que cambiar de velocidad a lo grande”.

Según informes, se han contactado a jugadores de renombre como Justin Rose, Bryson DeChambeau y Phil Mickleson para que participen en los nuevos proyectos, pero pocos han hablado públicamente sobre si se unirían.

Los riesgos son altos para cualquier jugador que considere unirse a una competición disidente: podrían ser excluidos de los principales eventos del PGA Tour o del European Tour, o de las copas Ryder o Solheim.

“Recordamos lo que ocurrió en Europa con la Superliga Europea de Futbol”, dijo McIlroy a principios de este año, refiriéndose a un intento fallido de los clubes de futbol de élite de crear su propia competición y controlar los ingresos.

“La gente puede verlo como lo que es -una forma indebida de ganar dinero- lo cual está bien si lo que se busca al jugar al golf es ganar el máximo dinero posible”, dijo. ”Yo juego este deporte para intentar cimentar mi lugar en la historia y mi legado y para ganar campeonatos majors”.

Los ejecutivos de los circuitos rivales argumentan que la creación de equipos va en contra de la esencia de lo que es ser un golfista profesional. La idea de que “tendrían obligaciones con alguien que es dueño del equipo, una estructura de empleo en lugar de contratistas independientes” es la principal razón por la que es tan difícil para las ligas convencer a los jugadores de que se unan a ellas, dijo una persona cercana al PGA Tour.

No es la primera vez que se sugieren iniciativas en este deporte. El European Tour mantuvo conversaciones con la Premier Golf League (PGL), un grupo independiente que impulsa un proyecto con formato de equipo, hasta que decidió asociarse con el PGA Tour. La PGL, que dice no tener financiamiento saudita, todavía espera convencer al PGA Tour para que trabaje con ellos.

A pesar de la enérgica oposición, Norman y sus partidarios creen que la ganancia de dinero que pueden otorgar a los mejores jugadores del mundo y la emoción de los nuevos formatos convencerán a muchos para que se separen. Eso es lo que se necesitará para conseguir que millones de aficionados al golf vean sus eventos.

Norman dice que los golfistas profesionales, sobre todo los que no radican en EU, siempre han querido poder jugar en todo el mundo y ser realmente independientes.

“Nos han impuesto una gran cantidad de restricciones”, afirma. “Llevamos casi cuatro décadas luchando por este derecho de poder ser miembro del PGA Tour, del European Tour, del Asian Tour, y seguir teniendo el derecho de ir a jugar donde quieras”.

MGC

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